sábado, 30 de agosto de 2014
Akira (1988)
Título original: Akira
Director: Katsuhiro Ôtomo
Duración: 124 min.
Guión: Katsuhiro Ôtomo, Izo Hashimoto (Manga: Katsuhiro Otomo)
Género: Animación. Ciencia ficción. Acción. Thriller | Cyberpunk. Thriller futurista.
Sinopsis: Año 2019. Neo-Tokyo es una ciudad construida sobre las ruinas de la antigua capital japonesa destruida tras la Tercera Guerra Mundial. Japón es un país al borde del colapso que sufre continuas crisis políticas. En secreto, un equipo de científicos ha reanudado por orden del ejército un experimento para encontrar a individuos que puedan controlar el arma definitiva: una fuerza denominada "la energía absoluta". Pero los habitantes de Neo-Tokyo tienen otras cosas de las que preocuparse. Uno de ellos es Kaneda, un joven pandillero líder de una banda de motoristas. Durante una pelea, su mejor amigo, Tetsuo, sufre un extraño accidente y termina ingresado en unas instalaciones militares. Allí los científicos descubrirán que es el poseedor de la energía absoluta. Pero Tetsuo, que no se resigna a convertirse en un conejillo de indias, muy pronto se convertirá en la amenaza más grande que el mundo ha conocido.
Ghost in the Shell (1995)
Título original: Kokaku kidotai (Ghost in the Shell)
Director: Mamoru Oshii
Duración: 83 min.
Guión: Kazunori Itô (Manga: Masamune Shirow)
Género: Animación. Ciencia ficción. Acción | Crimen. Cyberpunk. Thriller futurista.
Sinopsis: Año 2029. En una enorme ciudad asiática, una mujer robot policía -cyborg- investiga las siniestras actividades de un misteriososo hacker, un supercriminal que está invadiendo las autopistas de la información.
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miércoles, 27 de agosto de 2014
Uzumaki - Junji Ito
Manga de terror por Junji Ito estudiante de la secundaria Kirie Goshima descubre que su novio Shuichi está preocupado por su padre, que ha comenzado una extraña obsesión por las espirales. Se recoge todo lo que ofrece un modelo en espiral, y, finalmente, deja de ir a trabajar que quedarse en casa y mirar a su colección en espiral. Su obsesión llega a ser tan preocupante que se comienza a utilizar su propio cuerpo para crear espirales.
Capítulos: 19
Estado: Finalizada.
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Los perros de tíndalos - Frank Belknap Long
I
Estaba sentado junto a la ventana, muy pálido. Junto a uno de sus brazos ardían dos velas casi derretidas que proyectaban una enfermiza luz ambarina sobre su nariz larga y su breve mentón. En el apartamento de Chalmers no había absolutamente nada moderno. Su propietario tenía el alma medieval y prefería los manuscritos iluminados a los automóviles, y las gárgolas de piedra a los aparatos de radio y a las máquinas de calcular. Quitó, en mi obsequio, los libros y papeles que se amontonaban en un diván y, al atravesar la estancia para sentarme me sorprendió ver en su mesa las fórmulas matemáticas de un célebre físico contemporáneo junto con unas extrañas figuras geométricas que Chalmers había trazado en unos finos papeles amarillos.
-Me sorprende esta coexistencia de Einstein con John Dee -dije al apartar la mirada de las ecuaciones matemáticas y descubrir los extraños volúmenes que constituían la pequeña biblioteca de mi amigo.
En las estanterías de ébano convivían Plotino y Emmanuel Mascópoulos, Santo Tomás de Aquino y Frenicle de Bessy. Las butacas, la mesa, el escritorio estaban cubiertos de libros y folletos sobre brujería medieval y magia negra, así como de textos sobre todas las cosas hermosas y audaces que rechaza nuestro mundo moderno. Chalmers me ofreció, sonriendo, un cigarrillo ruso y dijo:
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El modelo de Pickman - H. P. Lovecraft
No es necesario pensar que he enloquecido, Eliot: hay mucha gente que tiene prejuicios más extraños que éste. ¿Por qué no te causa risa el abuelo de Oliver, por ejemplo, que nunca sube a un vehículo movido por motor? Si no puedo soportar ese maldito ferrocarril metropolitano es cosa mía; y, por otra parte, hemos llegado aquí mucho más rápido que si hubiéramos venido en taxi. De haber optado por el metro, habríamos tenido que subir a pie la colina de Park Street.
Admito que me encuentro mucho más nervioso de cuanto estaba el año pasado, cuando me viste, pero no creo que sea motivo suficiente como para que me recomiendes el manicomio. El Señor sabe bien que tengo numerosos motivos para estar conmovido, y creo que soy muy afortunado por haber conservado el equilibrio hasta ahora. ¿Por qué el tercer grado? Antes no eras tan cruel.
Bien, si tienes que oirlo, no veo razón alguna para que no lo hagas. Quizá hasta te asista el derecho a saberlo, puesto que fuiste el único en escribirme, como si fueras un pariente agraviado, cuando te enteraste de que ya no frecuentaba el Art Club y que me mantenía distanciado de Pickman. Ahora que Pickman ya no está, de vez en cuando me doy una vuelta por el club, pero por cierto que mis nervios no son los de antes.
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lunes, 25 de agosto de 2014
El barco ebrio - Arthur Rimbaud
Mientras descendía los ríos impasibles,
sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
los pieles rojas chillones los tomaron por blancos,
clavándolos desnudos en postes de colores.
Me era indiferente el cargamento,
fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el alboroto de los remolcadores,
los ríos me dejaron ir adonde quisiera.
sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
los pieles rojas chillones los tomaron por blancos,
clavándolos desnudos en postes de colores.
Me era indiferente el cargamento,
fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el alboroto de los remolcadores,
los ríos me dejaron ir adonde quisiera.
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Breve texto de Cioran.
No creo que le haya pedido demasiado a la vida, en realidad bien poco, esperaba algo más y ese algo más no ha llegado y no llegará (me temo). Sinceramente me gustaría estar a gusto con lo que tengo, y es eso precisamente lo que quiero pero no lo consigo, siempre quiero algo diferente a lo que tengo y cuando obtengo ese algo distinto (cuando lo logro) parece que ya no es tan bueno como pensaba o parecía, y es cuando miro hacia otro lado (para tratar de olvidar de eso que tengo y que no es lo que yo quería) y descubro que no, que estaba equivocado, que precisamente esta ahí, mi meta, mi objetivo, mis anhelos están ahí, y comienza la lucha otra vez para tratar de obtener ese otro ‘caramelo’ que he visto, y que llena otra vez mi vida con una ilusión, una nueva meta a conseguir. Pero la magia siempre desaparece cuando lo consigo, en los casos que no lo consigo, esa es la razón de mi malestar, de mi ‘desgracia’, el no conseguirlo, porque así justifico mi insatisfacción, mi desgana de vivir, mi completa indiferencia ante los acontecimientos. Saber esto y no saber que hacer para solucionarlo es desesperante. Cuando hace años tuve la lucidez de intentar suicidarme, ese creo que fue el momento más pleno y consciente de toda mi vida, el más real y más consecuente. Nada hay en esta vida que pueda llenar este enorme e insaciable agujero negro que anida en mi interior, todo se lo traga y desaparece como si nunca hubiese existido. El Vacío es mi sino y mi sentido de vivir, porque cuando eres joven te engañan con falsas promesas e ilusiones sobre la vida, y nada de ello es cierto. La vida no es gran cosa, además de no darte nada, es simplemente una estancia en una gran mansión, la cual no es más que la estancia contigua ni menos que la otra ni la de más allá,… todas son igual de insignificantes y carentes de sentido, porque no existe ese sentido que nos empeñamos en imprimir a todos nuestros actos y a todas nuestras decisiones. Nada de lo que hagamos va a cambiar nada realmente, nada,… porque nada somos y en nada nos convertiremos, por los siglos de los siglos hasta el final de esta mierda de mundo.
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La muerte de los pobres - Charles Baudelaire
Es la Muerte que consuela, ¡ah! y que hace vivir;
Es el objeto de la vida, y es la sola esperanza
Que, como un elixir, nos sostiene y nos embriaga,
y nos da ánimos para avanzar hasta el final;
A través de la borrasca, y la nieve y la escarcha,
Es la claridad vibrante en nuestro horizonte negro,
Es el albergue famoso inscripto sobre el libro,
Donde se podrá comer, y dormir, y sentarse;
Es un Ángel que sostiene entre sus dedos magnéticos
El sueño y el don de los ensueños extáticos,
Y que rehace el lecho de las gentes pobres y desnudas;
Es la gloria de los Dioses, es el granero místico,
Es la bolsa del pobre y su patria vieja,
¡Es el pórtico abierto sobre los Cielos desconocidos!
Cuadro: Grigoriy Myasoyedov - Zemstvo Is Having Their Lunch 1872.
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Poemas
Arthur Rimbaud - Ofelia
I
En las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lilio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos...
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.
Hace ya miles de años que la pálida Ofelia
pasa, fantasma blanco por el gran río negro;
más de mil años ya que su suave locura
murmura su tonada en el aire nocturno.
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Poemas
Arthur Rimbaud - Una temporada en el infierno
Una temporada en el infierno (Une Saison en Enfer) es un poema extenso y cambiante, muy propio de la mente de un poeta como Arthur Rimbaud.
El poema fue publicado en 1873 y llegó a convertirse en un ícono de la poesía maldita, y luego en la biblia de los surrealistas, quienes lo alabaron hasta el absurdo. Se dice que durante su elaboración Rimbaud consolidó su condición de adicto al opio, y algunos críticos observan agudamente que este es el motivo de que Una temporada en el infierno sea tan esquivo para el intelecto.
Yo creo que esto es injusto; si bien muchos pasajes del poema, especialmente el segundo fragmento (Mala sangre), son evidentemente influidos por las sesiones de opio, el conjunto manifiesta una gran sensibilidad y profundidad.
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El Retrato Oval - Edgar Allan Poe
El castillo en el cual mi criado se le había ocurrido penetrar a la fuerza en vez de permitirme, malhadadamente herido como estaba, de pasar una noche al ras, era uno de esos edificios mezcla de grandeza y de melancolía que durante tanto tiempo levantaron sus altivas frentes en medio de los apeninos, tanto en la realidad como en la imaginación de Mistress Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recientemente abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en una de las habitaciones más pequeñas y menos suntuosamente amuebladas. Estaba situada en una torre aislada del resto del edificio. Su decorado era rico, pero antiguo y sumamente deteriorado. Los muros estaban cubiertos de tapicerías y adornados con numerosos trofeos heráldicos de toda clase, y de ellos pendían un número verdaderamente prodigioso de pinturas modernas, ricas de estilo, encerradas en sendos marcos dorados, de gusto arabesco. Produjerónme profundo interés, y quizá mi incipiente delirio fue la causa, aquellos cuadros colgados no solamente en las paredes principales, sino también en una porción de rincones que la arquitectura caprichosa del castillo hacía inevitable; hice a Pedro cerrar los pesados postigos del salón, pues ya era hora avanzada, encender un gran candelabro de muchos brazos colocado al lado de mi cabecera, y abrir completamente las cortinas de negro terciopelo, guarnecidas de festones, que rodeaban el lecho. Quíselo así para poder, al menos, si no reconciliaba el sueño, distraerme alternativamente entre la contemplación de estas pinturas y la lectura de un pequeño volumen que había encontrado sobre la almohada y que trataba de su crítica y su análisis.
Leí largo tiempo; contemplé las pinturas religiosas devotamente; las horas huyeron, rápidas y silenciosas, y llegó la media noche. La posición del candelabro me molestaba, y extendiendo la mano con dificultad para no turbar el sueño de mi criado, lo coloqué de modo que arrojase la luz de lleno sobre el libro. Pero este movimiento produjo un efecto completamente inesperado. La luz de sus numerosas bujías dio de pleno en un nicho del salón que una de las columnas del lecho había hasta entonces cubierto con una sombra profunda. Vi envuelto en viva luz un cuadro que hasta entonces no advirtiera.
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Thomas De Quincey - Del asesinato considerado como una de las bellas artes
Aunque en sus páginas resuene la cruel ironía de Jonathan Swift al denunciar el dominio inglés sobre Irlanda, DEL ASESINATO CONSIDERADO COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES expresa, sin embargo, las obsesiones íntimas de THOMAS DE QUINCEY (1785-1859). El libro está compuesto por los dos artículos publicados por el autor de «Confesi ones de un inglés comedor de opio» (LB 1029) en 1827 y 1829, y que constituyen una pieza clásica del humorismo inglés, y por el Post Scriptum de 1854, dominado por una tensión más oscura. Si el tono de los artículos -presentados como una conferencia leída ante la Sociedad de Conocedores del Asesinato y como las actas de una cena conmemorativa del club- concilia la erudición y la brutalidad en una de las muestras más acabadas de ironía literaria, el Post Scriptum, en cambio, aun sin perder este tenor -que queda más en sordina-, es una reflexión sobre el horror, superpuesta a la escalofriante descripción de los célebres crímenes de Williams y los MKean.
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domingo, 24 de agosto de 2014
Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)
Título original: One Flew Over the Cuckoo's Nest
Director: Milos Forman
Duración: 133 min.
Guión: Bo Goldman, Lawrence Hauben (Novela: Ken Kesey)
Género: Drama | Enfermedad. Discapacidad. Comedia dramática.
Sinopsis: Randle McMurphy (Jack Nicholson), un hombre condenado por asalto, y un espíritu libre que vive contracorriente, es recluido en un hospital psiquiátrico. La inflexible disciplina del centro acentúa su contagiosa tendencia al desorden, que acabará desencadenando una guerra entre los pacientes y el personal de la clínica con la fría y severa enfermera Ratched (Louise Fletcher) a la cabeza. La suerte de cada paciente del pabellón está en juego.
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Pi, fe en el caos (1998)
Título original: Pi: Faith in Chaos
Director: Darren Aronofsky
Duración: 85 min.
Género: Intriga. Fantástico. Drama | Thriller psicológico
Sinopsis: Max es un brillante matemático que está a punto de dar con el descubrimiento más importante de su vida: la decodificación del sistema numérico que rige el aparente caos del mercado bursátil. Pero primero ha de encontrar el valor del número PI. Mientras se acerca a la verdad, y afectado periódicamente por unas brutales jaquecas, Max es acosado por una agresiva firma de Wall Street y una secta judía que pretende descifrar los secretos ocultos tras los textos sagrados. Todos ansían apropiarse del inminente hallazgo de Max.
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Pi
Eraserhead (1997)
Director: David Lynch
Duración: 90 min.
Género: Fantástico. Drama | Surrealismo.
Sinopsis: Henry Spencer, un joven deprimido y asustadizo, sufre desde pequeño unas extrañas pesadillas de las que intenta liberarse a través de su imaginación. Cuando un día Henry es invitado a cenar a casa de su amiga Mary, se entera de que ha sido padre de un bebe prematuro e inhumano. Mary y el extraño bebé se instalan en casa de Henry, donde un escenario iluminado tras el radiador revela la presencia de una mujer.
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Anticristo (2009)
Título original: Antichrist
Director: Lars von Trier
Duración: 104 min.
Género: Terror. Thriller. Drama | Thriller psicológico. Gore. Erótico
Sinopsis: Un psicólogo, que quiere ayudar a su mujer a superar la muerte de su hijo en un accidente, decide llevarla a una cabaña perdida en medio de un bosque, donde ella había pasado el último verano con el niño. Sin embargo, la terapia no funciona, y tanto ella como la naturaleza empiezan a comportarse de un modo extraño.
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El almuerzo al desnudo (1991)
Título original: Naked Lunch
Director: David Cronenberg
Guión: David Cronenberg (Novela: William Burroughs)
Género: Intriga. Fantástico | Insectos. Drogas. Literatura. Surrealismo.
Sinopsis: Después del trágico accidente sufrido por su mujer, un escritor que cae en la adicción a ciertas drogas, empieza a sufrir horribles alucinaciones que lo transportan a un mundo de pesadilla absolutamente kafkiano (“Interzone”).
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Persona (1966)
Título original: Persona
Director: Ingmar Bergman
Duración: 81 min.
Género: Drama. Intriga | Teatro.
Sinopsis: Elisabeth (Liv Ullmann), una célebre actriz de teatro, es hospitalizada tras perder la voz durante una representación de "Electra". Después de ser sometida a una serie de pruebas, el diagnóstico es bueno. Sin embargo, como sigue sin hablar, debe permanecer en la clínica. Alma (Bibi Anderson), la enfermera encargada de cuidarla, intenta romper su mutismo hablándole sin parar.
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Mártires (2008)
Título original: Martyrs
Director: Pascal Laugier
Duración: 97 min.
Género: Terror | Gore. Años 70
Sinopsis: En Francia, a comienzos de 1970, Lucie, una niña desaparecida un año antes, es vista mientras camina por una carretera. Se encuentra en estado catatónico y es incapaz de contar nada de lo que le ha sucedido. La policía no tardará en hallar el lugar donde ha estado prisionera: un antiguo matadero. Lo que pudo pasar en ese lugar y cómo la niña consiguió escapar es lo que se trata de averiguar.
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El séptimo sello (1957)
Título original: Det sjunde inseglet (The Seventh Seal)
Director: Ingmar Bergman
Duración: 96 min.
Género: Drama | Siglo XIV. Edad Media.
Sinopsis: Suecia, mediados del siglo XIV. La Peste Negra asola Europa. Tras diez años de inútiles combates en las Cruzadas, el caballero sueco Antonius Blovk y su leal escudero regresan de Tierra Santa. Blovk es un hombre atormentado y lleno de dudas. En el camino se encuentra con la Muerte que lo reclama. Entonces él le propone jugar una partida de ajedrez, con la esperanza de obtener de Ella respuestas a las grandes cuestiones de la vida: la muerte y la existencia de Dios.
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El huevo de la serpiente (1977)
Título original: Das Schlangenei (The Serpent's Egg)
Director: Ingmar Bergman
Duración: 120 min.
Género: Drama. Intriga | Años 20
Sinopsis: Alemania, años 20; un paquete de tabaco cuesta 40 billones de marcos. En Berlín Abel, un trapecista judio norteamericano y alcohólico encuentra el cadáver de su hermano en la habitación que ambos comparten. Se ha suicidado, y Abel se siente responsable de su cuñada, Manuela, que trabaja en un cabaret. Entre ambos surge una relación de mutua dependencia, en un mundo golpeado por la crisis, la violencia y la muerte.
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Saló, o los 120 días de sodoma (1975)
Título original: Salò o le 120 giornate di Sodoma
Director: Pier Paolo Pasolini
Duración: 117 min.
Guión: Pier Paolo Pasolini (Novela: Marqués de Sade)
Música: Ennio Morricone
Género: Drama | Años 40. Erótico. Esclavitud.
Sinopsis: En una mansión, cuatro señores se reúnen con cuatro exprostitutas y con un grupo de jóvenes de ambos sexos, partisanos o hijos de partisanos, que han sido hechos prisioneros. Nadie en la casa puede eludir las reglas del juego establecidas por los señores; toda transgresión se castiga con la muerte. Además, ellos gozan de la facultad de disponer a su antojo de la vida de los cautivos.
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Saló
Seul contre tous (1998)
Director: Gaspar Noé
Género: Drama. Thriller | Años 80. Crimen. secuela
Duración: 88 min.
Sinopsis: Francia, 1980. Un carnicero (Philippe Nahon) vive solo con su hija tras ser abandonado por su mujer. Un día la niña tiene su primera regla y corre hasta la carnicería de su padre que, al ver la sangre, cree que la pequeña ha sido violada. El carnicero sale enfurecido de la tienda y acaba agrediendo a un inocente. La niña es internada y él encerrado en prisión...
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Seul contre tous,
Solo contra todos
El gnomo - Gustavo Adolfo Bécquer
I
Las muchachas del lugar volvían de la fuente con sus cántaros en la cabeza, volvían cantando y riendo con un ruido y una algazara que sólo pudieran compararse a la alegre algarabía de una banda de golondrinas cuando revolotean espesas como el granizo alrededor de la veleta de un campanario.
En el pórtico de la iglesia, y sentado al pie de un enebro, estaba el tío Gregorio. El tío Gregorio era el más viejecito del lugar: tenía cerca de noventa navidades, el pelo blanco, la boca de risa, los ojos alegres y las manos temblonas. De niño fue pastor, de joven soldado; después cultivó una pequeña heredad, patrimonio de sus padres, hasta que, por último, le faltaron las fuerzas y se sentó tranquilo a esperar la muerte, que ni temía ni deseaba. Nadie contaba un chascarrillo con más gracia que él, ni sabía historias más estupendas, ni traía a cuento tan oportunamente un refrán, una sentencia o un adagio.
Las muchachas, al verle, apresuraron el paso con ánimo de irle a hablar, y cuando estuvieron en el pórtico, todas comenzaron a suplicarle que les contase una historia con que entretener el tiempo que aún faltaba para hacerse de noche, que no era mucho, pues el sol poniente hería de soslayo la tierra, y las sombras de los montes se dilataban por momentos a lo largo de la llanura.
El tío Gregorio escuchó sonriendo la petición de las muchachas, las cuales, una vez obtenida la promesa de que les refería alguna cosa, dejaron los cántaros en el suelo, y sentándose a su alrededor formaron un corro, en cuyo centro quedó el viejecito, que comenzó a hablarles de esta manera:
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La casa del juez - Bram Stoker
Próxima la época de exámenes, Malcolm Malcolmson decidió ir a algún lugar solitario donde poder estudiar sin ser interrumpido. Temía las playas por su atractivo, y también desconfiaba del aislamiento rural, pues conocía desde hacía mucho tiempo sus encantos. Lo que buscaba era un pequeño pueblo sin pretensiones donde nada le distrajera del estudio. Refrenó sus deseos de pedir consejo a algún amigo, pues pensó que cada uno le recomendaría un sitio ya conocido donde, indudablemente, tendría amigos. Malcolmson deseaba evitar las amistades, y todavía tenía menos deseos de establecer contacto con los amigos de los amigos. Así que decidió buscar por sí mismo el lugar. Hizo su equipaje, tan sólo una maleta con un poco de ropa y todos los libros que necesitaba, y compró un billete para el primer nombre desconocido que vio en los itinerarios de los trenes de cercanías.
Cuando al cabo de tres horas de viaje se bajó en Benchurch, se sintió satisfecho de lo bien que había conseguido borrar sus pistas para poder disponer del tiempo y la tranquilidad necesarios para proseguir sus estudios. Acudió de inmediato a la única fonda del pequeño y soñoliento lugar, y tomó una habitación para la noche. Benchurch era un pueblo donde se celebraban regularmente mercados, y una semana de cada mes era invadido por una enorme muchedumbre; pero durante los restantes veintiún días no tenía más atractivos que los que pueda tener un desierto.
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La noche - Guy de Maupassant
El día me cansa y me aburre. Es brutal y ruidoso. Me levanto con esfuerzo, me visto con desidia y salgo con pesar, y cada paso, cada movimiento, cada gesto, cada palabra, cada pensamiento me fatiga como si levantara una enorme carga.
Pero cuando el sol desciende, una confusa alegría invade todo mi cuerpo. Me despierto, me animo. A medida que crece la sombra me siento distinto, más joven, más fuerte, más activo, más feliz. La veo espesarse, dulce sombra caída del cielo: ahoga la ciudad como una ola inaprensible e impenetrable, oculta, borra, destruye los colores, las formas; oprime las casas, los seres, los monumentos, con su tacto imperceptible.
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LOS AMADOS MUERTOS - H. P. LOVECRAFT & C. M. EDDY
Es media noche. Antes del alba darán conmigo y me encerrarán en una celda negra, donde languideceré interminablemente, mientras insaciables deseos roen mis entrañas y consumen mi corazón, hasta ser al fin uno con los muertos que amo.
Mi asiento es la fétida fosa de una vetusta tumba; mi pupitre, el envés de una lápida caída y desgastada por los siglos implacables; mi única luz es la de las estrellas y la de una angosta media luna, aunque puedo ver tan claramente como si fuera mediodía. A mi alrededor, como sepulcrales centinelas guardando descuidadas tumbas, las inclinadas y decrépitas lápidas yacen medio ocultas por masas de nauseabunda maleza en descomposición. Y sobre todo, perfilándose contra el enfurecido cielo, un solemne monumento alza su austero chapitel ahusado, semejando el espectral caudillo de una horda fantasmal. El aire está enrarecido por el nocivo olor de los hongos y el hedor de la húmeda tierra mohosa, pero para mí es el aroma del Elíseo. Todo es quietud - terrorífica quietud -, con un silencio cuya intensidad promete lo solemne y lo espantoso.
De haber podido elegir mi morada, lo hubiera hecho en alguna ciudad de carne en descomposición y huesos que se deshacen, pues su proximidad brinda a mi alma escalofríos de éxtasis, acelerando la estancada sangre en mis venas y forzando a latir mi lánguido corazón con júbilo delirante... ¡Porque la presencia de la muerte es vida para mí! Mi temprana infancia fue de una larga, prosaica y monótona apatía. Sumamente ascético, descolorido, pálido, enclenque y sujeto a prolongados raptos de mórbido ensimismamiento, fui relegado por los muchachos saludables y normales de mi propia edad. Me tildaban de aguafiestas y "vieja" porque no me interesaban los rudos juegos infantiles que ellos practicaban, o porque no poseía el suficiente vigor para participar en ellos, de haberlo deseado.
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El corazón delator - Edgar Allan Poe
¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.
Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza.
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Ese maldito yo - E. M. Cioran
Al igual que los cínicos de la antigua Grecia, a los que tanto admiró, la trayectoria de Cioran ha constituido un intento desesperado de responder a una inquietud : cómo vivir en un mundo desquiciado y en el que la razón se ha revelado como un mito. Con la implacable precisión de un silogismo, cada uno de sus libros ha revelado minuciosamente, entre el sarcasmo y la lucidez, la nada que somos. «Todo el mundo me exaspera. Pero me gusta reír solo.» Es posible que en este aforismo resida todo el espíritu que sustenta este último libro de E. M. Cioran.
Ese maldito yo contiene, pues, aforismos sin temas predominantes, salvo el yo, un yo maldito como todo lo que respira, probablemente porque, como reza en algún lugar de este libro, «si el hombre olvida con tanta facilidad que es un ser maldito, es por que lo es desde siempre».
Según declara el propio autor : «En este libro, en el que predomina el Fragmento, las verdades y los antojos se codean de principio a fin. ¿Cómo disociarlos, cómo saber lo que es convicción y lo que es capricho ? (…) Al ser Ese maldito yo una secuencia de perplejidades, encontrarán en él interrogantes, pero ninguna respuesta. Por lo demás, ¿qué respuesta ?». Pero nadie que conozca aunque sólo sea un poco la palabra de Cioran puede pedirle respuestas ; sí, en cambio, puede el lector necesitar las vacilaciones de este «escéptico al servicio de un mundo agonizante» (como se define él mismo aquí) tal vez porque crea con él que «las religiones, al igual que las ideologías, que han heredado sus vicios, no son en el fondo más que cruzadas contra el humor».
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En las cimas de la desesperación - E. M. Cioran
Es evidente que, de no haberme puesto a escribir este libro a los veintiún años, me hubiese suicidado. En el estado en que me hallaba en esa época, sólo podía escribir un libro excesivo y que en cierto momento raya en el delirio. El título es pomposo y trivial a la vez. La expresión se utilizaba con mucha frecuencia en la rúbrica necrológica de los periódicos de entonces : a propósito del menor suicidio, se evocaban las "cimas de la desesperación". Yo tenía varios títulos, pero no acababa de decidirme por ninguno de ellos. Un día, en el café al que acudía todas las tardes, pregunté al camarero : "De estos títulos, ¿cuál prefiere ?". Me quedé con el que más le gusto a él. «A casi todos los lectores de este libro les ha llamado la atención algo que me parece exacto : que contiene todos los temas -o, más precisamente, todas las obsesiones- que han dominado mi vida y que, afortunada o desgraciadamente, continuan haciéndolo.» (E.M.Cioran).
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Van Gogh, el suicidado por la sociedad - Antonin Artaud
Antonin Artaud, poco antes de morir, pudo realizar la obra hiperlúcida, la obra maestra indiscutible que es su "Van Gogh". El grito de Artaud -como el de Edvard Münch- surge de las "cavernas del ser". La juventud reconocerá para siempre como suya esta oriflama calcinada.
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Dagón - H.P. Lovecraft
Escribo esto bajo una fuerte tensión mental, ya que
cuando llegue la noche habré dejado de existir. Sin dinero, y agotada mi
provisión de droga, que es lo único que me hace tolerable la vida, no puedo
seguir soportando más esta tortura; me arrojaré desde esta ventana de la
buhardilla a la sórdida calle de abajo. Pese a mi esclavitud a la morfina, no
me considero un débil ni un degenerado. Cuando hayan leído estas páginas
atropelladamente garabateadas, quizá se hagan idea -aunque no del todo- de por
qué tengo que buscar el olvido o la muerte.
Fue en una de las zonas más abiertas y menos
frecuentadas del anchuroso Pacífico donde el paquebote en el que iba yo de
sobrecargo cayó apresado por un corsario alemán. La gran guerra estaba entonces
en sus comienzos, y las fuerzas oceánicas de los hunos aún no se habían hundido
en su degradación posterior; así que nuestro buque fue capturado legalmente, y
nuestra tripulación tratada con toda la deferencia y consideración debidas a
unos prisioneros navales. En efecto, tan liberal era la disciplina de nuestros
opresores, que cinco días más tarde conseguí escaparme en un pequeño bote, con
agua y provisiones para bastante tiempo.
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El gato negro - Edgar Allan Poe
No espero ni pido que alguien crea en el extraño
aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara,
cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy
bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi
alma. Mi propósito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple,
sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las
consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por
fin, me han destruido. Pero no intentaré explicarlos. Si para mí han sido
horribles, para otros resultarán menos espantosos que barrocos. Más adelante,
tal vez, aparecerá alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares
comunes; una inteligencia más serena, más lógica y mucho menos excitable que la
mía, capaz de ver en las circunstancias que temerosamente describiré, una
vulgar sucesión de causas y efectos naturales.
Desde la infancia me destaqué por la docilidad y
bondad de mi carácter. La ternura que abrigaba mi corazón era tan grande que
llegaba a convertirme en objeto de burla para mis compañeros. Me gustaban
especialmente los animales, y mis padres me permitían tener una gran variedad.
Pasaba a su lado la mayor parte del tiempo, y jamás me sentía más feliz que
cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter creció
conmigo y, cuando llegué a la virilidad, se convirtió en una de mis principales
fuentes de placer. Aquellos que alguna vez han experimentado cariño hacia un
perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza o
la intensidad de la retribución que recibía. Hay algo en el generoso y abnegado
amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia
ha probado la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre.
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